Recursos rítmicos de los Motivos de son

AUGIER JUNTO A GUILLÉN DURANTE EL II CONGRESO DE LA UNEAC, LA HABANA, 1977.

Lo primero que se advierte y admira en los Motivos es su captación del fenómeno artístico del son para incorporarlo al complejo de la poesía castellana como esquema rítmico más que como forma métrica o estrófica. O sea, que con asombrosa intuición musical, Guillén percibió las posibilidades esenciales y potenciales de trasladar la estructura rítmica del son a una estructura poética, a una forma retórica de expresión lírica. Tarea nada fácil, si se tiene en cuenta que este género musical no obedece a un molde fijo, regular, sino que por su carácter polirrítmico ha generado numerosas variantes.

Esa variedad de los esquemas rítmicos del son se refleja en la variedad estructural de los poemas-sones de Guillén. Cada uno de ellos es distinto en el número y disposición métrica o amétrica de los versos, en sus combinaciones de estribillo, en sus desiguales vinculaciones con el predominante octosílabo tradicional de la poesía popular castellana, pero no obstante conservan e imponen una cerrada unidad rítmica que quizás confunda a quienes intenten analizarlos solo con los instrumentos habituales aplicados a la poesía española.

El secreto de ese ritmo hay que deducirlo de los mismos elementos y valores afro-españoles que concurren al ritmo y composición del género musical. El conocido especialista alemán en los estudios de literatura africana, Janheinz Jahn, al referirse a poetas negros de expresión francesa —y citando a uno de ellos— señala que los medios formales utilizados para incrustar en lengua europea el ritmo afro, son, junto con su vinculación a los de la música y la danza, aliteraciones, paronomasias y anáforas, que basadas en la repetición del fonema o en la intensidad del sonido «consiguen un ritmo secundario y robustecen la eficacia del conjunto»,[i] en un juego de vocales y consonantes graduadas en sus curvas tónicas y valores fonéticos, y en enlaces silábicos parciales entre verso y verso. Más adelante afirma que Guillén logró introducir con pleno éxito el ritmo afro «en los versos españoles del negrismo cubano», claramente alusivo a los Motivos de son.[ii]

Estos recursos rítmicos de la poesía de idiomas africanos fueron puestos de relieve por Fernando Ortiz, al observar que los versos de esas lenguas no son formulados atendiendo solo a un número fijo de sílabas, ni al empleo de rimas, sino principalmente a cierta estructura rítmica que se manifiesta en su efecto auditivo, y distinguiéndose unos versos de otros por una pausa más larga que las usuales: además, los efectos de sonoridad se derivan de las correspondencias fonéticas, de sus voces orales, de cierto balance en la estructura interna de cada verso y en la relación de cada verso con otro merced al sonido de determinadas sílabas y palabras.[iii]

Un análisis en ese sentido de los Motivos de son constituye una sugestiva tarea […] Pero es significativo que haya puntos de contacto entre los estudiosos de los recursos rítmicos de la poesía africana y los que estudian los mismos elementos en la poesía española, es decir, entre los dos factores de transculturación que inciden en el mestizaje nacional cubano. El que fuera enjundioso tratadista de la literatura de habla hispana, Pedro Henríquez Ureña, definía el verso como unidad rítmica que debía desatarse «de la cadena de rigores con que se pretende sujetarla», entendiendo esa «noción limpia y elemental de ritmo» apartada de «cualquier enredo con la idea de acento o de tono o de cantidad», por considerar que históricamente el verso nace junto con la música, unido a la danza, «sujeto al ritmo de la vida». El verso, concluía el maestro dominicano,

con su esencia invariable a través de todos los idiomas y de todos los tiempos, como grupo de fonemas, como agrupación de sonidos, obedece solo a una agrupación rítmica primaria: la de la repetición. Ritmo, es su fórmula elemental, es repetición. El verso, es sencillez pura, es unidad rítmica porque se repite y forma series: para formar series las unidades pueden ser semejantes o desemejantes.[iv]

Son ideas y sugerencias para explicarse la estructura peculiar de los Motivos de son y su fuerza rítmica desde la letra, para no ser ajena a la música, como lo sugiere el trabajo de numerosos compositores con los textos de Guillén. Pero quizá fue Regino E. Boti, que al prestigio de poeta unía autoridad crítica, quien primero y mejor definió el secreto rítmico de los Motivos, cuando escribió que «lo dimensional no impide que Nicolás Guillén haga belleza con los aportes más elementales de la rítmica popular cubana de origen africano; ni que introduzca en la estructura del verso temas esencialmente musicales, que no necesitan del compositor para pautarse porque el poeta acopló ambos ritmos: el métrico y el musical”.[v]

Ángel Augier, «Hallazgo y apoteosis», Tomado de revista Casa de Las Américas, a. XXII, n. 132, La Habana, mayo-junio, 1982, pp. 36-53.


[i] Janheinz Jahn. Las literaturas neoafricanas. Madrid, Editorial Guadarrama, 1971, p.289.

[ii] Ibídem, p. 308.

[iii] Fernando Ortiz, ob. cit.,  p. 231.

[iv] Pedro Henríquez Ureña, «En busca del verso puro», en Homenaje a Enrique José Varona, La Habana, Publicaciones del Ministerio de Educación, Dirección de Cultura, 1935, pp. 30-32.

[v] Regino E. Boti. «Motivos de son», Diario de la Marina. La Habana, 21 de septiembre, 1930. Véase también Adolfina Cossío, «Los recursos rítmicos en la poesía de Nicolás Guillén», Revista Santiago, Universidad de Oriente, Santiago de Cuba, no.5, diciembre, 1971, pp. 177-223.

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