Sin querer ser irrespetuoso

Sin querer ser irrespetuoso

A propósito de unas declaraciones del presidente Joe Biden

El domingo pasado, cerca del final de la mañana, dieron inicio en nuestro país un grupo de eventos de carácter grave y tristes, aunque hayamos tenido ocasión de comprobar que la mayoría de nuestro pueblo respalda el sistema social que nos dimos hace muchos años y que respalda también a nuestras principales autoridades, especialmente al Presidente Miguel Díaz Canel.

Foto: Maykel Espinosa

Grave es, sobre todo, que las tremendas dificultades y carencias que confrontamos, a las que seguramente han contribuido errores nuestros, pero que son esencialmente consecuencia del bloqueo impuesto hace más de 60 años y del ensañamiento que alcanzó la guerra económica contra Cuba durante la administración Trump, hayan convencido al gobierno de Estados Unidos, de que había llegado el momento tanto tiempo anhelado: al fin, subvertir nuestro sistema social, liquidar  de una vez nuestra independencia y soberanía y, sobre todo, el ejemplo que Cuba ha sido para tantos países en el mundo entero, desde el primero de enero de 1959.

Es grave la ausencia total de sentido moral en las acciones de ese gobierno, que alienta manifestaciones, grandes concentraciones de personas en momentos en que Cuba enfrenta la más elevada transmisión del SARS COV 2 que hayamos padecido, con cifras de nuevos contagios en los últimos días que, teniendo en cuenta nuestra población, están entre las más altas de una región que es epicentro mundial de la pandemia. ¿Será también parte del deseo del gobierno de Estados Unidos en lo que a Cuba se refiere, que crezcan hasta cifras millonarias nuestros contagiados y hasta cientos de miles nuestros muertos?

Lo triste es que su prédica haya encontrado tantos cubanos dispuestos a servirla y tantos cubanos jóvenes. Es cierto que son muchas las dificultades y para algunos son, lamentablemente, aún más que para otros; pero habrá que hacerlo mejor con ellos en lo adelante. No digo nada nuevo, el Presidente con la honestidad que lo caracteriza ya habló de espacios que se quedaron vacíos en nuestro trabajo social. Habrá que llenarlos bien lo antes posible.

Lo que más irrita, es que los verdaderos autores intelectuales de esos hechos, no sus representantes en Cuba, nunca estuvieron en riesgo de recibir ni un trompón, ni una pedrada. ¿Quién puede creer que les importe un carajo la suerte de los cubanos de la isla?

Fuente: Prensa Latina

Ayer lunes, el diario El Nuevo Herald publicó, seguramente con júbilo, unas declaraciones del señor Joseph R. Biden, presidente de los Estados Unidos de Norte América, a propósito de los acontecimientos ocurridos en nuestro país el pasado domingo.

En uno de los párrafos de su declaración, el presidente Biden expresó: “Apoyamos al pueblo cubano y su llamamiento a la libertad y al alivio del trágico control de la pandemia y de las décadas de represión y sufrimiento económico a las que ha sido sometido por el régimen autoritario de Cuba”.

Estoy seguro de que el presidente Biden, agobiado por sus innumerables prioridades, no ha tenido ocasión de meditar a fondo sobre los contenido de los reclamos de libertad, apreciables  en las imágenes y videos ampliamente divulgados  en  medios de comunicación de diversos países y especialmente en los medios hegemónicos. Me refiero, claro está, a las imágenes y videos de los que acompañaron sus reclamos de libertad con insultos e improperios contra nuestro sistema social y nuestras autoridades, despertando el pronto entusiasmo y la simpatía del presidente Biden. Los cubanos que protagonizaron, ayer también, actos de apoyo a nuestro sistema social y a nuestras autoridades no recibieron tanta divulgación, como es natural.

En fin, si el presidente Biden quiere realmente entender y escuchar la voluntad de los cubanos, tal como le sugiere a nuestras autoridades, este ejercicio de interpretación de los acontecimientos podría ayudarlo:

Tal vez, en las protestas se reclamaba la libertad de viajar a Estados Unidos para visitar a sus familias, reunirse definitivamente con ellos o iniciar la conquista del sueño americano. Con razón expresaban su disgusto ante las dificultadas erigidas por el gobierno cubano para el logro de sus propósitos. Tal represión autoritaria de la voluntad, del deseo individual, es insoportable. La protesta es comprensible.

Pero no, es poco probable que se trate de eso, porque el gobierno cubano no dificulta esos propósitos. Fue el gobierno de Estados Unidos, durante la administración del presidente Donald Trump, quien decidió cerrar su oficina consular en nuestro país y endureció en general los requisitos de ingreso, haciendo muy difícil, casi imposible, la obtención de una visa de cualquier tipo para los cubanos deseosos de viajar a ese país. Fue la administración Trump, está claro, solo gente muy mal pensada advertiría en el Presidente Biden una secreta satisfacción con tal estado de cosas.

Quizás en el origen del disgusto de los que protestaban, estaba la decisión del gobierno cubano de limitar las remesas que podían enviarse a los cubanos desde Estados Unidos, y no contento con eso, prohibió a las instituciones financieras cubanas intervenir en esas transacciones. No se puede minimizar el sufrimiento económico que eso nos ha causado.

Pero no, tampoco debió tratarse de eso, porque realmente fue el gobierno de Estados Unidos, otra vez la administración Trump, quien adoptó esas decisiones y por si fuese poco, para hacernos aún más difíciles las transacciones financieras de cualquier índole, nos incluyó en su lista de países patrocinadores del terrorismo. Fue Trump, que quede claro. El presidente Biden simplemente ha estado demasiado agobiado, no olvidemos su avanzada edad, para ocuparse también de esas nimiedades. Y no hay ninguna prueba de que haya sonreído, cuando instruyó a su Secretario de Estado, para que nos mantuviese en la lista de países patrocinadores del terrorismo. Nadie debe dudar de que, tan pronto tenga tiempo, hablará con el Departamento del Tesoro para ver ese asunto de las remesas.

La casi desaparición del arribo de turistas a la Isla ha impactado muy negativamente a los emprendedores cubanos. Sus negocios han visto reducidos dramáticamente sus ingresos, la fuerza de trabajo que empleaban se ha visto en muchos casos drásticamente reducida. Nada justifica la decisión del gobierno cubano de prohibir el arribo de turistas provenientes de Estados Unidos, incluidos los cubano-americanos. Es algo insólito, inaudito. Tal vez los emprendedores fueran a protestar y contrataran a manifestantes para que expresaran su disgusto, perfectamente justificable y reclamaran la libertad de los estadounidenses para viajar a nuestro país.

Pero no, no debe ser eso, porque los emprendedores cubanos, son cubanos y además porque se sabe que fue el gobierno de Estados Unidos, sí, la administración Trump, quien amenazó con cuantos castigos tuvo a su alcance todo intento de viajar a Cuba y prohibió todas las formas de llevar a cabo esos viajes que le fue posible imaginar. Está claro, fue Trump, el presidente Biden nada tuvo que ver con eso, ni con el resto de las medidas y que va a hacer él, el pobre, si todas esas decisiones nos hicieron, nos hacen, cada vez más difícil la vida y cada vez más abundante la muerte en estos tiempos de pandemia.

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