Dimensión Racial de la Equidad – Primera Parte

 

Geydis Elena Fundora Nevot – FLACSO-Cuba

María del Carmen Zabala – FLACSO-Cuba

 

Resumen

El logro de mayores niveles de integración social y bienestar humano para la población afrodescendiente es una cuestión de alta  relevancia social, ética y humana, que requiere de propuestas orientadas al alcance de mayor equidad y justicia social y a la disminución de las desigualdades que aún persisten, asociadas a procesos de exclusión y  discrimina­ción étnico-racial que afectan a esta población. En el marco del Decenio Internacional de los Afrodescendientes, estos temas de justicia y desarrollo se han hecho más explícitos. ¿Cómo los proyectos de desarrollo local y los actores que participan en ellos desde diferentes roles, incorporan el enfoque de equidad en la dimensión étnico-racial?, es el eje de discusión de este trabajo que busca problematizar concepciones y prácticas sociales en la sociedad cubana actual.

 

  1. Introducción

El logro de mayores niveles de integración social y bienestar humano para la población afrodescendiente es una cuestión de alta  relevancia social, ética y humana, que requiere de propuestas orientadas al alcance de mayor equidad y justicia social y a la disminución de las desigualdades que aún persisten, asociadas a procesos de exclusión y  discrimina­ción étnico-racial que afectan a esta población. En el marco del Decenio Internacional de los Afrodescendientes, los temas de justicia y desarrollo se han hecho explícitos, con el objetivo de garantizar el disfrute de los derechos de las personas de ascendencia africana y su plena inclusión en la sociedad.

En América Latina y el Caribe se combinan diversas situaciones que justifican la importancia de estos temas: es la región menos equitativa del mundo en cuanto a la distribución de su riqueza, la pobreza y exclusión social son fenómenos persistentes, y es una región con alta presencia de afrodescendientes. Históricamente la pobreza, las inequidades y los procesos de exclusión han afectado significativamente a las poblaciones afrodescendiente e indígena. Estos procesos se articulan de forma sinérgica con los ejes de género y clase, así como con mecanismos ideológicos y dimensiones culturales asociados a la discriminación étnico-racial, y se expresan en ámbitos diversos: social, educativo, económico, laboral, político, cultural, familiar,  entre otros. De ahí, la complejidad del análisis de esta problemática y la necesidad de contemplar la intersección de estas dimensiones para su comprensión y para la propuesta de acciones integrales y sistemáticas para su solución.

En este trabajo se discute sobre cómo los proyectos de desarrollo local y los actores que participan en ellos desde diferentes roles, incorporan el enfoque de equidad en la dimensión étnico-racial, con ello se intentan problematizar concepciones y prácticas sociales sobre este tema en la sociedad cubana actual.

  1. Consideraciones preliminares

La equidad refiere a la aspiración de igual acceso a las oportunidades humanas, poder, participación, derechos, incluyendo la distribución equitativa de riquezas y recursos diversos (ingresos, crédito, tierra). La existencia de brechas de equidad se articula con procesos de exclusión social: acceso desigual a ámbitos económicos, político-institucionales y socioculturales, que ponen de manifiesto la interrelación de aspectos estructurales – clases sociales, mercados, excedentes, trabajo, garantías socio-políticas-, institucionales y relacionales, culturales y personales.

 

El enfoque multidimensional sobre las desigualdades permite articular el análisis de las capacidades y recursos de las personas, las interacciones, pautas de relaciones e intercambios entre los individuos, los constreñimientos de las instituciones y estructuras sociales, así como las estructuras sociales más amplias y su contexto social.

 

La dimensión racial de la equidad alude a las desigualdades que tienen como soporte la diferencia fenotípica entre los individuos, la cual históricamente ha determinado posición en estructura social y acceso a los recursos. Ello remite al concepto raza, entendido aquí como construcción histórico-cultural que identifica a unos grupos humanos respecto a otros grupos, en nexo con las relaciones sociales, las clases sociales y las acumulaciones culturales de la sociedad: “Las razas son construcciones sociales que identifican o marcan a grupos humanos respecto a otros grupos, en dependencia de relaciones que sostienen entre sí; construcciones elaboradas en un medio específico, históricamente determinable, en íntimos nexos con las relaciones sociales, las clases sociales y las acumulaciones culturales de la sociedad de que se trate” (Martínez Heredia, 2002: 1).

La complejidad de estos temas  demanda una visión multidimensional y relacional de los fenómenos, en la que se destacan las múltiples aristas —económicas, sociales, políticas, culturales— y ejes —géne­ro, clase, espacio, entre otros— que intervienen en los procesos que se estudian. Por ello se asume la interseccionalidad como comprensión compleja y perspectiva crítica de análisis de las desigualdades sociales, para enfrentar las nociones tradicionales con que operan las prácticas de formación de política pública, que considera la inseparable relación entre diferentes categorías jerarquizadas, entrelazadas como una “matriz de dominación” (Collins, 2009; Esguerra y Bello, 2013).

  1. Contexto cubano

 

Desde una perspectiva comparada, el caso de Cuba permite analizar cómo se concibe el logro de equidad y justicia social para toda la población en un modelo de desarrollo no capitalista y cuáles son los alcances y límites de ese proceso.

 

En Cuba, los estudios sociales sobre racialidad en las últimas décadas no resultan numerosos y por ello existe un insuficiente nivel de conocimientos sobre este tema; en ello han podido incidir diferentes cuestiones: la consideración de que los problemas asociados a esta dimensión han sido resueltos (Serviat, 1986), la interpretación de que ese tema niega el carácter integrado de la nación y sirve a intereses de división y desestabilización, limitaciones de los registros que contemplan esta variable y dificultades para la identificación de los diferentes grupos raciales, alta sensibilidad del tema, con aristas que tocan lo político, ideológico y ético, lo cual adiciona polémicas y resistencias a su análisis.

Para el caso cubano, constituyen cuestiones relevantes las siguientes: la inmigración forzada de millones de africanos y el régimen de esclavitud a que fueron sometidos[1], cuya justificación ideológica –el racismo-, permaneció después de la abolición de la esclavitud bajo nuevas formas de explotación y segregación racial; el carácter multirracial de la na­ción cubana, en tanto construcción cultural diversa y su mestizaje biológico y cultural, que sustentan la cultura y unidad nacional (Guanche, 1996); la participación e integración de negros, blancos y mulatos en las guerras independentistas cubanas[2];  las profundas transformaciones sociales, económicas y políticas que tuvieron lugar a partir del triunfo de la Revolución Cubana en 1959, que favorecieron la equidad e integración social, en particular, la eliminación del racismo institucionalizado y los acelerados procesos de movilidad social ascendente, en los que participaron las mayorías desposeídas, entre ellas las poblaciones negras y mestizas. Esto último, transformó la estructura socio-clasista de la sociedad, generó nuevos valores y modificó la ideología relativa a la raza y las relaciones raciales. No obstante, ello no significa que se haya logrado la total erradicación del prejuicio y la discriminación racial. La crisis y reforma económica ha constituido un momento de re-emergencia de las inequidades y desventajas económicas para la población negra y mestiza, que representan el 9,3% y 26,6%, respectivamente, de la población total del país (ONEI, 2012). No obstante, no se debe desconocer que Cuba presenta indiscutibles logros en la solución de la problemática racial. Esta dimensión de la equidad tiene determinado nivel de asociación con la reproducción de desventajas, pero no constituye un factor que genere exclusión social.

En las brechas de equidad existentes según el color de la piel de las personas influyen factores diversos: históricos, coyunturales, de trasmisión generacional y subjetivos. Los factores históricos están vinculados con las condiciones heredadas del colonialismo y neocolonialismo, los coyunturales o actuales son relativos al nivel de desarrollo social alcanzado y particularmente a los impactos de la crisis y reforma económica, los de trasmisión generacional tienen que ver con la carencia de patrimonio, desventajas, estilos de vida, etc., de los personas negras y mestizas, los subjetivos refieren a  estereotipos, prejuicios presentes en la población. En general, lo racial ha constituido una categoría generadora de desigualdad profunda y persistente, en sinergia con otras como género, clase y generación. De ahí la importancia de agudizar el enfoque de equidad cuando se llevan a cabo experiencias en pos del desarrollo, ya sea para reforzar la capacidad transformativa de las acciones en el recorte de brechas o frenar sus dinámicas excluyentes.

  1. ¿Qué se incluye y qué se excluye en los procesos de desarrollo local?

 

La afirmación de que la temática de las desigualdades raciales ha sufrido mutilaciones en el debate público, debido a prejuicios para el abordaje del tema, es tan cierta como reconocer que existe el prejuicio de pensar que todas las personas que lo ignoran, lo hacen de forma consciente y premeditada. La expresión “colocarse los lentes de equidad”, nos ha hecho comprender que no todos contamos con las mismas herramientas conceptuales y metodológicas para distinguir, problematizar y desnaturalizar las desigualdades sociales.

En muchas ocasiones, los procesos de socialización por los que hemos atravesados cubanos y cubanas nos hacen pasar por alto problemas que socialmente se han construido como parte de un pasado ya superado. Por ello cabría la pregunta: ¿cuánto hemos aportado las personas sensibilizadas para el tratamiento de este tema a los procesos edu-comunicativos de aquellos que hoy aparentan ser indiferentes o niegan la existencia de brechas de equidad por color de la piel o grupos raciales? Co-responsabilizarnos con los avances es tan importante como hacerlo con todo lo que falta por alcanzar.

Por ello, el tema de la equidad racial ha sido uno de los ejes de trabajo que hemos incorporado en el área de Desigualdades y políticas de equidad de FLACSO-Cuba, a partir del Proyecto no asociado a Programa “Participación, equidad y desarrollo local” y el Proyecto “Gestión innovadora para el desarrollo local con enfoque de equidad”, en el Programa Nacional de Ciencia y Técnica del CITMA, enfocado en el desarrollo local. Asumimos el reto con la única certeza de que todas las personas que nos involucramos teníamos muchos que aportar y mucho que aprender y des-aprender.

El trabajo, desde un enfoque de investigación-acción-participación, principalmente en niveles meso y micro social, lo hemos desarrollado en el marco del trabajo grupal en plataforma, a partir de dos ejes tranversales: Participación y Equidad. Este ha sido un espacio de intercambio de conocimientos, metodologías, materiales, etc., donde diferentes tipos de actores (ONGs cubanas[3], Gobiernos locales, Centros Universitarios Municipales y Centros de investigación) participan en quince proyectos, asumiendo distintos roles (de acompañamiento metodológico, formación, grupo gestor, etc.). Los proyectos tienen, entre sus objetivos, el propósito de fortalecer los procesos participativos de grupos pobres y vulnerables en las estrategias de desarrollo municipal  y otras iniciativas comunitarias que transformen sus condiciones de desventaja socio-económica.

La propia evolución de este espacio de encuentro y articulación demandó la realización de formaciones sobre el tema de la equidad, donde la convicción de tener una experticia en el tema por parte de sus integrantes, le cedió paso al reconocimiento de que las perspectivas de partida (especializadas en alguna de las dimensiones de la equidad) debían seguirse profundizando.

La racialidad no fue el punto de entrada, sino la equidad social en sentido general, donde la dimensión racial era uno de los temas a tratar. Incluso, la reflexión sobre el propio tema de la equidad, propició la construcción de un consenso respecto a la necesidad de repensar las concepciones del desarrollo que tenía cada actor, ya que esta mirada más sistémica condiciona el cómo se entiende la equidad en sus múltiples dimensiones. De este debate resultó la siguiente matriz, donde se relacionan elementos de un marco analítico para entender la complejidad conceptual y metodológica del desarrollo, y las acciones que se realizan en su nombre, ya sean estrategias, políticas, proyectos, programas, etc.

 

Fuente: Memoria gráfica del Curso Desarrollo Social y Equidad, abril 2015.

Entre el 2013 y el 2014, los actores de la plataforma llevaron a cabo diagnósticos municipales para develar brechas de equidad. Las desigualdades raciales fueron las brechas menos identificadas, pues de15 diagnósticos, solo tres lo refirieron explícitamente.

Fuente: Presentación de síntesis de los diagnósticos de quince proyectos, en Taller metodológico de Participación y Equidad, diciembre 2014.

A partir de la reflexión colectiva de estos resultados, se identificaron factores que contribuían a la invisibilización de la temática. Entre estos se encuentran: los tabúes para abordar el tema; la carencia de estadísticas y de información de tipo cualitativa, la poca triangulación metodológica, la dificultad metodológica de interpretar la información como brecha de equidad; los desacuerdos en la construcción de categorías raciales y la aprehensión clasificada de la realidad a partir de las distancias entre identificación externa y la auto-identificación, etc. La responsabilidad del problema no se colocaba solo en los territorios por los recelos con la información o los prejuicios para abordar el tema; sino también en la  capacidad de las personas que participaron de los diagnósticos por no contar con “lentes lo suficientemente graduados” como para captar el fenómeno.

A partir de reconocer esta limitación, se realizó el Curso Desarrollo Social y Equidad (abril de 2015), coordinado por FLACSO-Cuba y las organizaciones de la plataforma. Este se caracterizó por propiciar espacios de diagnósticos donde se transitó de un enfoque municipal a uno multi-escala, que también mira las comunidades dentro de los municipios y establece un diálogo permanente con el contexto nacional en clave histórica.

El curso se realizó desde la metodología de la educación popular, colocando como principio básico el partir de la experiencia práctica, la vivencia, los sentidos comunes de personas que vinieron de Guantánamo, Holguín, Las Tunas, Villa Clara, Cienfuegos, Jagüey Grande, Pinar del Río y La Habana. A partir de aquí, se estableció un diálogo de saberes entre las experiencias de los participantes e insumos teórico-metodológicos; sistematizaciones de resultados de investigación y audiovisuales, para posteriormente proyectar acciones concretas en los espacios cotidianos de los participantes a partir del cambio de enfoque.

Entre los insumos para el debate estuvieron presentaciones que abordaron el tema de las concepciones del desarrollo social, socio-cultural, etc; la problemática de la pobreza y las desigualdades; la equidad; las concepciones de comunidad y participación; metodologías para trabajar la equidad; y políticas sociales. También se debatieron las canciones y audiovisuales “Buscándote Habana” de Alina Rodríguez Abreu, “Canción de barrio” de Alejandro Ramírez, “Razones” de Lizette Vila, “El mundo de los más” de Tony Ávila, “Aquí cualquiera tiene” de Gerardo Alfonso, “La zanja” de Buena Fe, etc.

 

En el mismo período, el Grupo de Reflexión y Solidaridad Oscar Arnulfo Romero (OAR), desarrolló dos talleres focalizados en la equidad de género y su transversalización en el ciclo del proyecto, lo que permitió que los actores estuvieran mejor preparados para abordar este tipo de inequidad cuando se analizaba la equidad social como un problema multidimensional. De ahí, que se acordara llevar a cabo talleres enfocados en algunas de las dimensiones de la equidad para desarrollar capacidades más agudizadas, y luego volver a un espacio formativo integrador desde la interseccionalidad.

A partir de dos espacios precedentes de abordaje del tema[4], en septiembre de 2015, FLACSO-Cuba organizó el Taller Transversalización del enfoque de equidad: la dimensión racial. En el taller participaron personas vinculadas a los proyectos antes mencionados y otros actores vinculados con el trabajo científico de la institución: OAR, Fundación Nicolás Guillén, Centro Félix Varela, Proyecto El Garaje en Guantánamo, Casa de Cultura de Villa Clara y Camagüey, Taller de Transformación Integral del Barrio Alamar-Este, Comunidad de Puerto Esperanza, en Viñales, Facultad de Filosofía e Historia y la Cátedra CTS+I de la Universidad de La Habana, Universidad de Holguín, Universidad de Santi Spíritius, Sede Universitaria de Jagüey Grande, INSTEC, e Instituto Cubano de Artes e Industria Cinematográfica.

El espacio tuvo como característica metodológica comenzar por un autodiagnóstico personal con enfoque de equidad racial para luego transitar a los territorios; así como la revisión crítica de los propios proyectos en que participaban. De los espacios de formación anterior, ya venían con avances en cuanto al enfoque de equidad racial aplicado a los diagnósticos, procesos de negociación, espacios formativos y acciones demostrativas.

Diagnósticos

  • Se identificaron territorios donde hay sobrerrepresentación de negros/as y mestizos/as asociados a pobreza.
  • Oportunidad de la construcción colectiva y la conformación del grupo gestor sin discriminación.
  • Metodología participativa, investigación-acción, indicadores cuantitativos y cualitativos (desglosados por género y raza)

Procesos de negociación

  • Gobiernos están sensibilizados con los Consejos Populares pobres, donde hay sobrerrepresentación de personas negras y mestizas.
  • Se trabaja con los gobiernos locales colocando el tema en su agenda, a partir de la generación de espacios de diálogo 

Formación

  • Oportunidad para empoderar grupos gestores para la transformación local.
  • Incorporados temas de equidad y brechas en temas de raza.

Acciones demostrativas

  • Existen proyectos asociados al tema
  • Trabajo en comunidades vulnerables con altos índices de población negra.
  • Determinación de cuotas de participación

Tanto las fortalezas como los “talones de Aquiles” de los proyectos, no son hechos que se dan por sí solos; sino por la intencionalidad, la voluntad, el pensamiento de quienes participan en estos. No se puede disolver el sujeto en el discurso evaluativo de un proyecto. De ahí la insistencia de analizar, en un momento íntimo primero y luego más colectivo, los puntos de partida de las personas que trabajan en los  proyectos de desarrollo. Por eso la pregunta: ¿Quiénes acompañan, forman, diagnostican, gestionan, evalúan…en los proyectos de desarrollo?, donde el “quienes” trasciende el nombre y las características demográficas de estas personas, para atender también a las biográficas, socio-culturales, psicológicas, éticas, políticas, etc.

Sin aspiraciones de una lectura cuantitativamente representativa, es pertinente compartir los resultados de un ejercicio metodológico que posibilitó, al comenzar el taller, situar los conocimientos, puntos de vista, valoraciones de los participantes. A la vez, devela diferentes sucesos que acontecen en la vida cotidiana que marcan la conciencia racial de diferentes generaciones de cubanos y cubanas. Tenerlo en cuenta, aportaría elementos a ese caudal de multi-causalidades  que hilvana la complejidad de las relaciones interraciales en el contexto cubano. Con un instrumento muy sencillo, se le pidió a los participantes que identificaran elementos significativos de sus historias de vida relacionados con la equidad racial, como un ejercicio de reflexión personal, de mirar hacia adentro, de autoconciencia.

Además, el diálogo con la teoría y resultados de investigación como “Tengo una raza oscura y discriminada” de Alejandro de la Fuente; “Factores para una solución de la problemática racial en Cuba de Esteban Morales; “La perspectiva racial en los estudios de equidad de Rodrigo Espina Prieto; “Análisis de la dimensión racial en los procesos de reproducción de la pobreza. El rol de las políticas sociales para favorecer la equidad social en Cubade María del Carmen Zabala; etc.; así como el debate de audiovisuales como “Me gritaron negra” de Victoria Eugenia Santa Cruz; “Raza de Eric Corvalán, y canciones como “Científicamente negro de Tony Ávila y “Fabelo de Buena Fe, motivó a que emergieran otros acontecimientos biográficos que develan la forma en que ha marcado la discriminación racial a las personas que estaban interactuando en el espacio de formación.

Dimensión Racial de la Equidad – Segunda Parte

Notas:

[1] La trata de esclavos se extendió en Cuba desde 1518 hasta 1873 —en total 355 años—, como resultado de la cual llegaron al país cerca de un millón de personas como esclavos, dedicadas mayoritariamente al trabajo en los cultivos de plantación (Moreno Fraginals, 2002). La escla­vitud fue abolida en 1886.

[2] Según diferentes historiadores, al menos el 60% del ejército y el 40% de los oficiales eran hombres de color. Estas cifras son presentadas por Ada Ferrer (2002), realizando estimados a partir de datos de Jorge Ibarra (1992) y Louis Jr. Pérez (1983), respectivamente.

[3] Centro de Intercambio y Referencia de Iniciativa Comunitaria (CIERIC), Centro Félix Varela; Fundación Nicolás Guillén; Grupo de Reflexión y Solidaridad Oscar Arnulfo Romero (OAR); y con una participación más intermitente Centro Memorial Martin Luther King (CMLK)

[4] En enero de 2015, el Programa FLACSO-Cuba convocó a una sesión del Balcón Latinoamericano dedicado al Decenio de los Afrodescendientes; y en junio, de conjunto con la Universidad de Harvard, se realizó el Seminario metodológico de estudios de racialidad con la presentación de diferentes experiencias latinoamericanas.

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