Testimonios de un sector social

Los negros en la poesía de Nicolás Guillén

La poesía negrista, sin duda, representó un instrumento revolucionario para develar las problemáticas raciales del sector negro en Cuba.En los años 20, el interés por el negro trasciende el ámbito del estudio científico de los trabajos de Fernando Ortiz, para insertarse entre las temáticas de otras formas de nuestra cultura. La poesía negrista cubana se desprende de la moda europea, que utiliza el exotismo negro para avivar el verso, para  formar un estilo diferente. Narra la tradición oral del folklor cubano y permite al blanco descubrirse como mestizo y al negro como ente de la nación. Logra encontrar puntos de definición comunes, la tradición histórica y la sensibilidad por la música cubana, como el son, que ocupó en esta época, todos los salones nacionales e internacionales.

S.T. de la serie Tiempo Muerto. Rafael Gómez .jpg
Tiempo muerto – Cortesía del Artista Rafael Gómez

Nicolás Guillén supo desdibujar la poesía negrista en testimonio de los sectores negros cubanos, revelando, en sus versos, su condición social,  de doble discriminación: la social, por los elementos de la burguesía hacia las clases populares, y la racial, por su color de piel y los prejuicios sociales creados alrededor de su racialidad. Guillén la esgrime para dar voz al negro, desprotegido y silenciado por la sociedad y reconoce y visibiliza su problemáticas sociales y significación (la del negro) en el proceso de conformación de la identidad nacional. Sin pensarlo, nos entrega, con su poesía, un estudio antropológico del sector negro en la Cuba republicana.

En 1930, Nicolás Guillén publica su poemario, Motivos de Son,[1] muestra detallada de las condiciones de la mayoría de la población negra en Cuba. El poeta personificasu lenguaje, su cotidianidad, y el ritmo del son como los principales protagonistas. En estos versos, el autor denuncia tres problemas fundamentales en la vida de este sector, el más marginado: el desempleo, la segregación racial y la pobreza.

En poemas como “Negro Bembón”: Te queja todavía⁄ negro bembón, ⁄ sin pega y con harina/ negro bembón; ⁄ majagua de dril blanco, ⁄ negro bembón ⁄ sapato de do tono, ⁄ negro bembón… (…)[2],”Búcate plata”: Búcate plata,⁄poqque no doy un paso má:⁄ etoy a arró con galleta,⁄ namá.⁄ Yo bien sé cómo etáto,⁄ pero biejo, hay que comé: ⁄búcate plata…o “Hay que tenéboluntá “:Empeña la plancha eléctrica⁄ pa podé sacá mi flu;(muda de ropa)⁄ buca un reá,⁄ buca un reá,⁄ comprate un paquete’ vela⁄ poqque a la noche no hay lu… Camina, negra, y no yore⁄,…⁄ ¡que hay que tenéboluntá![3].se distinguen las carencias materiales,  la promiscuidad y el hambre que marcan la vida en el solar, recurriendo para ello al vocabulario propio de susresidentes.

En el fragmento de poema “Negro Bembón”, se utiliza la palabra pega para referirse al trabajo y harina como sinónimo de dinero. El hecho de estar sin empleo y ser segregado de los espacios de actividad cotidiana, pero tener dinero, confirma las actividades fuera de la ley, como vía para alcanzar cierta solvencia, en este caso el proxenetismo develado al final del poema: “Caridá te mantiene, te lo da to[4]. “Hay que tenéboluntá” es una imagen de sacrificio y esperanza, en una vida de resistencia por sobrevivir y mejorar, demuestra que a pesar de la difícil vida de sufrimiento tienen constancia y energía.

Undetalle muy interesante que podemos percibir en estos poemas de Guillén lo constituye la importancia que le atribuye a la imagen estética del negro. Pero amó con hambre, biejo, / ¡qué ba!/ Con tanto sapatonuebo, / ¡qué ba!/ con tanto reló, compadre, / ¡qué ba!/ Con tanto lujo, mi negro, / ¡qué ba!o al escribir: Empeña la plancha eléctrica⁄ pa podé sacá mi flu. Representa su conducta ante la marginación y la discriminación: buscando la aceptación social, imitalos comportamientos y actitudes de sus discriminantes. Por ellos es más importante mantener la elegancia que comer. Es una consecuencia  histórica de la esclavitud que fue heredada yque en consecuencia indujo una actitud negadora de su propia personalidad.

El hecho de utilizar la ritmicidad del son,[5] en estos poemas tuvo una intencionalidad dentro de su verso, fue la manera de hacerlo cotidiano, de expresar la idiosincrasia característica del cubano presente en los negros y los blancos:

(…) Los sones míos pueden ser musicalizados, pero ello no quiere decir que estén escritos precisamente con ese fin, sino con el de presentar, en la forma que acaso les sea más conveniente, cuadros de costumbres hechos de dos pinceladas y tipos del pueblo tal como ellos se agitan a nuestro lado. Tal como hablan. Tal como piensan. (…) Mis poemas–sones me sirven además para reivindicar lo único que nos va quedando que sea verdaderamente nuestro, sacándolo a la luz, y utilizándolo como un elemento poético de fuerza.[6]

Constituyó una crítica al racismo que se manifestó, durante la época, de dos maneras: entre blancos y negros y entre negros y mulatos o mestizos, que obstaculizó cualquier intento de unificación nacional: Ayé me dijeron negro “: Ayé me dijeron negro⁄ pa que me fajara yo; ⁄ pero é que me lo desía⁄ era negro como yo o  “Mulata”: Ya yo me entere, mulata, / mulata, ya sé que dise/ que yo tengo la narise/ como nudo de corbata[7].

La discriminación representó una de las más fuertes limitaciones para este sector y se

y tu que estas mirando. Ettiene Armas.jpg
Y tú que estás mirando – Cortesía del Artista Ettiene Armas

manifestó en gran parte de la sociedad, incluso entre los mismos intelectuales, Guillén narró una anécdota de Gustavo Urrutia, en la que Mañach le confesó: (…) Urrutia, yo soy un sincero amigo suyo, admiro su energía y simpatizo con muchos aspectos de la campaña que usted viene desarrollando en Cuba por terminar los prejuicios raciales; (…) pero oiga lo que le voy a decir, yo no podría asimilar sin sobresalto el hecho de verlo sentado a la mesa de mi casa (…)[8]Las poesías de Motivos de Son fueron narradas en primera persona para criticar este tipo de actitud. El poeta compartió los sentimientos de los protagonistas de sus versos, segregados por el racismo y se autoidentificó con este sector por su origen mestizo.

En sus poesías se pueden identificar los  principales trabajos desempeñados por los negros,Ella laba, plancha, cose (…)[9]Según el censo de 1919,[10] entre los trabajos más comunes que desempeñaron los negros estuvieron los de: agricultor, albañil, carpinteros, costureros, criados, jornaleros, vendedores ambulantes, lavanderas y planchadoras de ropa, zapateros, músicos, por orden de prioridad. Estos oficios, transmitidos de generación en generación, fueron los más comunes debido a la fuerte discriminación racial y prejuicios sociales, además de ser mal remunerados y grandemente explotados.

Es importante aclarar igualmente que los negros representaban el mayor número de empleados en estas ocupaciones en comparación con los de tez blanca, incluyendo a los emigrantes chinos. Muchos obreros cubanos quedaron desempleados producto a la crisis económica de estos años, especialmente a partir de 1929. Principalmente el negro fue el más perjudicado debido a los prejuicios raciales. Entre las opciones frente al desempleo algunos eligieron la vida fácil del “chulo” y la prostitución para sostener la casa y la familia. Como la vida del campo era tan miserable y explotada, migrar a la capital era una opción para mejorar de vida, solo que la situación no era muy diferente.

Con la efervescencia de la situación revolucionaria de los años 30 aparecieron nuevos poemas que denunciaron las condiciones deplorables del sector negro cubano. Nicolás Guillén publicó su poemario SóngoroCosongo(1931). Entre las conductas  más frecuente del negro para escapar de su pobre y desfavorable vida socio-económica, estuvieron la violencia y el alcoholismo. Así lo destacó Guillén en su poesía: Chévere del navajazo, / se vuelve el mismo navaja: / (…)/ y entonces pica que pica/ carne de su negra mala.[11] Bebedor de trago largo, / garguero de hoja de lata,/ en mar de ron barco suelto,/ jinete de la cumbancha:/ ¿qué vas a hacer con la noche,/ si ya no podrás tomártela,/ni que vena te dará/ la sangre que te hace falta,/ si se te fue por el caño/ negro de la puñalada?/ (…)/ fue bronca de jaladera,/ pero te trajeron muerto;/ dicen que él era tu ecobio,/ pero te trajeron muerto;/ el hierro no apareció,/ pero te trajeron muerto.[12]

Entre los poemas  de West Indies, Ltd. (1934)[13], de Guillén, encontramos “Balada de Simón Caraballo”, donde canta una anécdota común en la época y de la vida de un negro cualquiera: Canta Simón: ─ “¡Ay yo tuve una casita/ y una mujer!/ (Yo,/ negro Simón Caraballo)./ y hoy no tengo que comer./ La mujer murió de parto,/ la casa se m’ enredó./ (…)/ Yo,/ negro Simón Caraballo,/ ahora duermo en un portal:/ mi almohada está en un ladrillo,/ mi cama en el suelo está./ La sarna me come en vida,/ el reuma me amarra el pie:/ luna fría por la noche,/ madrugada sin café.[14] En este mismo poema, el poeta describió una escena de discriminación social y racial y la actitud pasiva con que se enfrenta esta problemática en la sociedad, el silencio. (…) ─ Simón, que allá viene el guardia/ con su palo y su revolver/ y con el odio en la cara, / porque ya te oyó cantar/ y te va a dar por la espalda,/ cantador de sones viejos,/ marido de su guitarra…!/ ( Simón  se queda callado).[15]

Indudablemente el  trabajo de Nicolás Guillén es meritorio por su aporte antropológico al estudio de la sociedad cubana, específicamente del sector negro en Cuba, durante los años de 1920 y 1930. Su poesía trasciende el ámbito literario para mostrar todo un panorama social propio de la época, descriptivo y estético a la vez.  La autenticidad y naturalidad de su verso nos convence de su veracidad y es complemento de toda fuente histórica y sociológica para cualquier investigador que se interese por el análisis de la sociedad cubana, en los años republicanos.

 Bibliografía:

  • Arredondo, Alberto: El negro en Cuba (ensayo), Editorial Alfa, La Habana, Cuba, 1939.
  • Augier, Ángel: De la sangre en la letra, Editorial UNEAC, La Habana, Cuba, 1977.
  • ____________: Nicolás Guillén, Editorial UNEAC, La Habana, Cuba, 1971.
  • Chailloux Cardona, Juan M.: Los horrores del solar habanero. Síntesis histórica de la vivienda popular, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, Cuba, 2005.
  • Fernández Robaina, Tomás. El Negro en Cuba 1902-1958. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, Cuba, 1990.
  • Guillén, Nicolás:“Balada de Simón Caraballo”, Revista Social, La Habana, julio, 1933, No 7, Vol. 18.
  • _____________: Motivos de Son, Diario de la Marina, Suplemento Literario Dominical, Ideales de una Raza, 20 de abril de 1930.
  • ______________: Obra poética 1920-1958, Editorial UNEAC, La Habana, Cuba, 1972.
  • ______________: Paginas Vueltas. Memorias, Editorial UNEAC, La Habana, Cuba, 1982.

 

[1]Nicolás Guillén: Motivos de Son, Diario de la Marina, Suplemento Literario Dominical, Ideales de una Raza,20 de abril de 1930, pág. 34.

[2] Ídem.

[3] Ídem.

[4] Ídem.

[5]Este género musical contaba en su sonoridad con instrumentos de percusión, herencia africana e instrumentos de cuerda pulsada, herencia española por lo que representa mucho más que un ritmo popular sino un fenómeno nacional enriquecido por clases negras trabajadoras que lo fueron popularizando. Con posterioridad este fue ganando espacio dentro de la vida de la aristocracia y aceptado por esta como parte de sí. Intérpretes de la música de concierto refinada como Caturla interpretaron versos de este poemario. Así Guillén creó un nuevo estilo poemas – sones e hizo un aporte cultural fusionando la música y la poesía (desde un estilo cotidiano de lenguaje), ampliando el espectro nacionalista cubano hacia una mirada más colectiva e inclusiva de la sociedad.

[6] Ángel Augier: Nicolás Guillén, Editorial UNEAC (Contemporáneos), La Habana, 1971, Cap. VII, pág. 118.

[7] Ídem.

[8]Nicolás Guillén: Páginas Vueltas. Memorias, Editorial UNEAC, La Habana, Cuba, 1982, pág. 88.

[9] ___________: Mi Chiquita, En: Motivos de Son. Ob. Cit.

[10] Alberto Arredondo: El negro en Cuba, Editorial Alfa, La Habana, 1939, pág. 148–151.

[11] Nicolás Guillén: “Chévere”,SóngoroCosongo,En: Obra poética 1920-1958,Editorial UNEAC, La Habana, Cuba, 1972, pag.185.

[12] Ídem: “Velorio de Papá Montero”, ídem. pag.185-187.

[13] Nicolás Guillén: Balada de Simón Caraballo, West indies, Ltd, En: Obra poética de 1920-1958, Ob. Cit. Pág. 208

[14] Nicolás Guillén: “Balada de Simón Caraballo”, Revista Social, La Habana, julio, 1933, No 7, Vol. 18, pág. 33.

[15] Ídem.

Facebook Comments

Deja un comentario