Una historia llevada al audiovisual

El pasado 25 de mayo tuvo su premier en el cine Chaplin el documental, Diálogo con mi abuela, de la directora cubana Gloria Rolando. La ocasión se aprovechó para celebrar el Día de África, el Aniversario 130 de la Abolición de la esclavitud y para homenajear a todas las madres. En esta propuesta cinematográfica su directora nos llevó a indagar sobre su pasado íntimo familiar, a través de un diálogo iniciado con su abuela partiendo de una grabación de voz que le realizó en el año 1933.

Los hechos narrados, a partir de una reconstrucción escenificada de la historia, fueron un pretexto para tratar dos temas de gran importancia y complejidad: raza y género. Se resaltó en la producción la relación mantenida con África por el negro, como raíz cultural de origen que roza cada vez más con el olvido, uno de los traumas de la esclavitud. La presencia del prejuicio racial en la sociedad cubana de la República, a pesar de la inserción del negro en ella, y su supervivencia en la actualidad, es otro de la líneas que guían la historia que percibimos en el documental.

Gloria Rolando hace énfasis en la discriminación doble que recibe la mujer negra cubana por el color de la piel y ser mujer desde el periodo colonial. El documental visibiliza la preocupación por la existencia de estereotipos, tejidos en la tradición histórica cubana y su cultura, como el mito de la mujer cubana negra como objeto establecido para el hogar y su cuerpo como referencia para un deseo sexual, generado por la sociedad patriarcal. Se cuestiona la ausencia estudios históricos sobre los temas planteados en este audiovisual, como las familias separadas por la trata negrera después que llegaron a Cuba.  Aunque sobre estos temas ha escrito la Dra. María del Carmen Barcia, es correcto afirmar que son investigaciones que necesitan una mayor incorporación de académicos, e incorporar además a esos estudios una proyección hacia la actualidad.

Diálogo con mi abuela es un documental que, a través  de la ficción y el uso de elementos tradicionales de la cultura  cubana, como la música, el baile y la religión, nos introduce en un aspecto de nuestro pasado. El diapasón temático se amplía aún más cuando denuncia la permanencia de la discriminación en la sociedad cubana actual y, eso es un mérito, porque pocos lo hacen cómo la realizadora Gloria Rolando. A esto se suma la gran creatividad artística usada para mostrar un asunto complejo y por eso, esta es una obra que no deben dejar de ver.

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